Mono no aware

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Mono no aware
Autor: Ken Liu
Otros títulos:
Datos de primera publicación(1):
Título original: Mono no aware
Revista o libro: The future is Japanese
Editorial: Haikasoru
Fecha Mayo de 2012
Publicación en español:
Publicaciones(2): Terra Nova 3
El zoo de papel y otros relatos'
Otros datos:
Saga:
Premios obtenidos: Hugo
Otros datos:
Fuente externa: Ficha en Tercera Fundación
Notas:

  1. De la presente variante. Puede haber variantes anteriores. Consultar la fuente externa para ampliar información.
  2. Publicaciones en español las que la presente variante ha aparecido. Puede haber otras publicaciones de esta misma u otras variantes. Consultar la fuente externa para ampliar información.

Ken Liu (2012)

La trama:

El relato nos narra dos momento de la vida de Hiroto, un joven japonés embarcado en una nave generacional en un viaje interplanetario que intenta salvar a la humanidad de la extinción tras la destrucción de la Tierra por un gigantesco asteroide.

El relato:

La melancolía hacia lo efímero:

Mono no aware es una expresión japonesa que, según explica Ken Liu, expresa la sensibilidad hacia lo efímero o inevitable, algo que el relato asume que es parte del espíritu japonés y que Liu trata de transmitir no sólo en la personalidad de su personaje, sino en las reacciones de su pueblo ante la adversidad, en el comentario de su poesía, de sus mismos juegos...

En efecto, el aware es una característica esencial en gran parte del arte japonés que perdura en gran medida hasta nuestros días y Liu juega a influenciar al lector desde el mismo título, preparándolo para una historia donde este sentido de lo pasajero pero trascendente es el protagonista absoluto. No obstante, Liu entremezcla este sentimiento cultural japonés con otros aspectos de la idiosincrasia de este pueblo, como es el acatamiento de las normas y la observación estricta del pudor público, teorizando acerca de que todo ello tiene un origen común en una elevada conciencia de la transitoriedad de la vida.

A tal efecto, la historia es un escenario ad hoc que permite un único desarrollo, lo que confiere a los personajes cierta rigidez determinista. Todo lo que ocurre, todo lo que se cuenta, son las etapas mínimas necesarias para llegar a un final donde el sentimiento de sacrificio individual prevalece por encima del aware.

En consecuencia, y a pesar de la sencilla y emotiva prosa, el relato resulta fallido en ciertos aspectos. La historia de Hiroto no llega a dar sensación de continuidad, no se ve al niño en el adulto, el final resulta demasiado brusco, cerrando el relato sin haber desarrollado la vida y sensaciones del protagonista en la nave... En general, la fluidez está muy bien simulada, pero no puede cubrir por completo el excesivo esquematismo de la trama. Sin duda alguna la prosa de Liu es excelente, pero el relato se marca unas aspiraciones que, de alguna forma, no cumple, quizá porque la extensión sea insuficiente para plasmar todo lo que en un principio promete.

Pese a ello, es un relato notable.

El velero de fotones:

Asumamos de entrada que Ken Liu no es un autor que se caracterice por escribir una ciencia ficción dura, estricta en cuanto a las posibilidades reales de la tecnología que se describe en sus obras. No obstante, dado el protagonismo que el velero solar tiene en cuanto a escenario, merece la pena considerar algunos datos que el autor suministra para fortalecer la verosimilitud de la historia.

Liu se toma unos momentos (mediante un muy hábil recurso literario que involucra la escritura Kanji) para describir someramente La Esperanzada, la nave espacial que lleva a poco más de un millar de personas hasta la estrella 61 Virginis.

La vela solar es un disco rotatorio de más de mil kilómetros de diámetro. Podemos suponer, por lo tanto, que se trata de un modelo tipo Heliogiro, cuya rotación permitiría obtener algo de gravedad artificial para los tripulantes. Esta idea es consistente con la descripción del armazón de varillas que da rigidez a la vela y por el cual se desplaza el protagonista.

Sin embargo, Liu asegura que los fotones impelen la nave con cada vez mayor aceleración, y que es esta aceleración la fija a los tripulantes a las cubiertas y proporciona peso a todo. En este punto, comete dos fallos:

La aceleración que los fotones confieren a la nave no aumenta con el tiempo, sino que más bien disminuye a medida que la vela se aleja del Sol. Esto es muy sencillo de demostrar aplicando únicamente las leyes de Newton.

El fotón, al impactar contra la superficie reflectante de la vela es reflejado, no sin antes transferir una pequeña parte de su cantidad de movimiento a la nave, que así se ve empujada, acelerada. Si el flujo de fotones para, la nave deja de ser empujada, deja de ser acelerada. A partir de aquí, la nave proseguirá su movimiento con la velocidad que hubiese adquirido.

De hecho, la aceleración que se puede alcanzar mediante este procedimiento es más bien minúscula (un empuje del orden la millonésima de newton por cada metro cuadrado). En conclusión, Hiroto se confunde en su explicación, ya que la gravedad artificial de la nave no puede ser creada de otra forma más que con la rotación.

Sin embargo, la velocidad sí que tiene efectos acumulativos en el espacio exterior, donde no existe rozamiento, por lo que resulta factible que al cabo de tantos años de minúscula aceleración la nave se esté desplazando, al final del relato, a una porción apreciable de la velocidad de la luz.

Premios:

Obtenidos:

Finalista: