Combate aéreo

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¡Atención, spoilers!

Aquí se desvelan detalles de la trama y el argumento


Combate aéreo
Autor: William Gibson y Michael Swanwick
Otros títulos: No se le conocen
Datos de primera publicación(1):
Título original: Dogfight
Revista o libro: Omni
Editorial: Ellen Datlow (Editora)
Fecha Fecha desconocida de 1985
Publicación en español:
Publicaciones(2): Quemando cromo
Obras maestras de la cencia ficción
Otros datos:
Saga: No pertenece a ninguna saga
Premios obtenidos: No se le conocen
Otros datos: No hay otros datos
Fuente externa: Ficha en TerceraFundación
Notas:

  1. De la presente variante. Puede haber variantes anteriores. Consultar la fuente externa para ampliar información.
  2. Publicaciones en español las que la presente variante ha aparecido. Puede haber otras publicaciones de esta misma u otras variantes. Consultar la fuente externa para ampliar información.

William Gibson y Michael Swanwick (1985)

Se trata de un magnífico relato ciberpunk.

Cuenta la historia de Deke, un joven vagabundo sin hogar que conoce a Nance, una estudiante que está trabajando en un proyecto de animación holográfica, mercado en el que pretende labrarse un gran futuro. A pesar de que no hay sexo (ella ha sido condicionada para rechazar a los hombres hasta ser mayor de edad) el protagonista decide asentarse con ella.

Conoce a unos tipo en una sala de billar que practican un extraño juego: el "combate aéreo". Juegan con proyectores holográficos que representan escuadrillas de aviones de la Segunda Guerra Mundial en miniatura. Se controlan mediante el cerebro, de forma que la imaginación y la concentración son vitales para poder visualizar todos los aviones y sus maniobras de forma simultánea.

El campeón imbatible de la sala de billar es Tiny, un paralítico que, por su habilidad en el combate aéreo es muy respetado por sus compañeros, y Deke decide luchar contra él.

Se entrena y consigue llegar a la final, pero para batir a Tiny necesita un último toque. Nance tiene una dosis de un estimulante de la que depende para controlar y visualizar al máximo detalle las animaciones con las que pretende superar el examen de entrada a la Universidad. Deke le obliga a darle la dosis y con ella consigue vencer a Tiny.

Sin embargo, cuando lo derrota descubre que todos en la sala de billar lo miran con odio. No es más que un extranjero que ha venido para humillar al mejor de los suyos, un paralítico cuyo único orgullo es su habilidad en el juego.

En mitad de la alegría por la victoria el protagonista descubre que por primra vez en su vida ha ganado algo y que no tiene con quién celabrarlo: ni amigos ni chica... nadie.

Se trata de un relato bien llevado, magníficamente ambientado y con un ritmo creciente. La sensación de soledad que transmite la última frase es demoledora.

Podemos encontrar este relato en la antología Quemando cromo.