Diferencia entre revisiones de «James Tiptree Jr»

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La ciencia ficción fue para ella una inclinación no profesional, una pasión un tanto culpable que trataba de mantener separada de su vida real. En 1967, al inicio de su aventura como escritora, escogió el seudónimo de James Tiptree Jr. de manera un tanto casual, pensando en que un nombre masculino la ayudaría a superar los prejuicios de los editores al tiempo que protegía su reputación como investigadora. Tomó el nombre de una marca de mermelada, con la idea de utilizar varios seudónimos simultáneamente mientras iba desarrollando su voz y capacidad. Sin embargo, los primeros relatos que envió como James Tiptree Jr. fueron publicados, lo que dejó establecido alias.
La ciencia ficción fue para ella una inclinación no profesional, una pasión un tanto culpable que trataba de mantener separada de su vida real. En 1967, al inicio de su aventura como escritora, escogió el seudónimo de James Tiptree Jr. de manera un tanto casual, pensando en que un nombre masculino la ayudaría a superar los prejuicios de los editores al tiempo que protegía su reputación como investigadora. Tomó el nombre de una marca de mermelada, con la idea de utilizar varios seudónimos simultáneamente mientras iba desarrollando su voz y capacidad. Sin embargo, los primeros relatos que envió como James Tiptree Jr. fueron publicados, lo que dejó establecido alias.


A medida que su éxito como escritor/a crecía, el seudónimo fue adquiriendo entidad propia, un alter ego que le permitía relacionarse con un nutrido grupo de escritores de ciencia ficción, desarrollando amistades epistolares, por ejemplo, con [[Frederik Pohl]], [[Joanna Rush]] o [[Ursula K. Le Guin]]. Se sentía cómoda con una identidad masculina, y apreciaba el poder que le confería. Aunque en su vida privada había intentado siempre encajar en el modelo de mujer perfecta que la sociedad del momento demandaba, lo cierto es que era una mujer poco convencional. Alice sentía cierto rechazo a este mismo estereotipo femenino, al tiempo que se sentía atraída por las mujeres, elementos que pudieron ayudarla a encajar bien en esta visión masculina que proyectaba al exterior.
A medida que su éxito como escritor/a crecía, el seudónimo fue adquiriendo entidad propia, un alter ego que le permitía relacionarse con un nutrido grupo de escritores de ciencia ficción, desarrollando amistades epistolares, por ejemplo, con [[Frederik Pohl]], [[Joanna Russ]] o [[Ursula K. Le Guin]]. Se sentía cómoda con una identidad masculina, y apreciaba el poder que le confería. Aunque en su vida privada había intentado siempre encajar en el modelo de mujer perfecta que la sociedad del momento demandaba, lo cierto es que era una mujer poco convencional. Alice sentía cierto rechazo a este mismo estereotipo femenino, al tiempo que se sentía atraída por las mujeres, elementos que pudieron ayudarla a encajar bien en esta visión masculina que proyectaba al exterior.


Además, en sus relaciones epistolares con los escritores que admiraba, podía permitirse ser bastante honesta, ya que su biografía podía encajar perfectamente con la idiosincrasia de un hombre de mundo. El mismo [[Robert Silverberg]] afirmó antes de conocer su verdadera identidad: ''"Se ha sugerido que es una mujer, teoría que encuentro absurda porque hay para mí algo ineluctablemente masculino en sus narraciones"''.
Además, en sus relaciones epistolares con los escritores que admiraba, podía permitirse ser bastante honesta, ya que su biografía podía encajar perfectamente con la idiosincrasia de un hombre de mundo. El mismo [[Robert Silverberg]] afirmó antes de conocer su verdadera identidad: ''"Se ha sugerido que es una mujer, teoría que encuentro absurda porque hay para mí algo ineluctablemente masculino en sus narraciones"''.

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