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(Página creada con «{{Literatura| | Autor= J.G. Ballard | Otros títulos= Los terrenos de espera <BR> Esperaré en Murak | Título original= The Waiting Grounds | Publicació...») |
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En muchos aspectos, se trata de un relato de corte relativamente clásico dentro de la ciencia ficción, con personajes que son verdaderos [[estereotipos]]. El [[escenario]] de Murak tampoco no es ajeno, y puede recordar a los planetas avanzadilla comercial que tanto abundan en relatos de [[Isaac Asimov|Asimov]] o de [[Robert A. Heinlein|Heinlein]]. Apenas nadie habita el planeta, que se [[Colonización|colonizó]] con grandes perspectivas de su explotación minera, pero que ha resultado un erial en cuanto a su riqueza mineral. Sus condiciones tampoco lo hacen especialmente alto para la vida: sin vegetación y sin atmósfera protectora -aunque Ballard no hace especial hincapié en este aspecto- al mediodía se alcanzan los 160 centígrados y por la noche se desciende hasta los 30 bajo cero. | En muchos aspectos, se trata de un relato de corte relativamente clásico dentro de la ciencia ficción, con personajes que son verdaderos [[estereotipos]]. El [[escenario]] de Murak tampoco no es ajeno, y puede recordar a los planetas avanzadilla comercial que tanto abundan en relatos de [[Isaac Asimov|Asimov]] o de [[Robert A. Heinlein|Heinlein]]. Apenas nadie habita el planeta, que se [[Colonización|colonizó]] con grandes perspectivas de su explotación minera, pero que ha resultado un erial en cuanto a su riqueza mineral. Sus condiciones tampoco lo hacen especialmente alto para la vida: sin vegetación y sin atmósfera protectora -aunque Ballard no hace especial hincapié en este aspecto- al mediodía se alcanzan los 160 centígrados y por la noche se desciende hasta los 30 bajo cero. | ||
Ballard construye una interesante intriga en torno al secreto que esconde el abrasador planeta y su solución ''deux ex machina'' parece casi inevitable. Sin embargo, tras un sicodélico viaje mental a los confines de la historia del universo -¿influencia de [[Olaf Stapledon|Stapledon]]?- el epílogo apunta algunos aspectos muy característicos de Ballard. Nada queda muy claro, ni respecto a lo ocurrido ni, por supuesto, respecto a su significado concreto; numerosos detalles vertidos a lo largo del relato, que parecían pistas al lector, quedan sin resolver, olvidados, contraviniendo la máxima chejoviana de no se deben introducir elementos superfluos en las narraciones cortas. | |||
Con gran diferencia, la parte que peor soporta un examen crítico resulta la pretensión escatológica que da un giro total al enfoque del relato, pues resulta excesivamente disonante y minuciosa, larga, lo que rompe el ritmo y -en parte- el pacto de ficción. Sin embargo, el relato cierra magníficamente. | Con gran diferencia, la parte que peor soporta un examen crítico resulta la pretensión escatológica que da un giro total al enfoque del relato, pues resulta excesivamente disonante y minuciosa, larga, lo que rompe el ritmo y -en parte- el pacto de ficción. Sin embargo, el relato cierra magníficamente. | ||