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ediciones
(Queda hablar del tratamiento de la mujer en este libro) |
(→La figura femenina en Vermilion Sands:: terminado) |
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''Vermilion Sands'' no ofrece una imagen muy positiva de la [[la mujer en la ciencia ficción|mujer]], aunque en todos los relatos aparece una figura femenina central en torno a la cual gira la historia. El esquema típico de estos relatos presenta a un personaje narrador, siempre un hombre, en cuyo camino se cruza una mujer, frecuentemente misteriosa y con un pasado oculto. La historia se centra en el descubrimiento de este pasado o, en su defecto, en descubrimiento de las intenciones ocultas de la mujer, normalmente, centrada en sí misma u obsesionada con algún aspecto relacionado con la manera en que expresa su personalidad. | |||
Así, Jane Ciracylides se acerca al narrador de ''[[Prima Belladona]]'' atraída fatídicamente por la principal planta cantante que este tiene en su tienda, o la agraviada escultora Lorraine Drexel deja escondida en la naturaleza de su escultura una sutil revancha contra el curador cultural que narra ''[[Venus sonríe]]''. El pasado, en muchas de estas mujeres, tiene un cariz macabro, fatídico, y su historia parece abocada a repetirse: Emerelda en ''[[El juego de los biombos]]'', Hope Cunard en ''[[Grito de esperanza, grito de furia]]'', e incluso Gloria Tremaine en ''[[Los mil sueños de Stellavista]]'', son [[estereotipos]] del mismo personaje que se reedita relato tras relato. La muerte violenta, en casi todos los casos, aparece indisolublemente unida a estas figuras, atractivas, fatales y, en último término, distantes y centradas en si mismas o en el mundo que han creado a su alrededor. | |||
En definitiva, una plasmación que podría considerarse casi misógina, sino fuera porque Ballard no es tampoco especialmente complaciente con los personajes masculinos, ni los trata con mucho más detalle. En realidad, el personaje del narrador resulta un estereotipo igualmente repetido de manera deliberada dentro de la estructura de los relatos, que son como nueve versiones o visiones de la misma historia. | |||
Efectivamente, Ballard nos cuenta una y otra vez la misma historia, y sin embargo, consigue que -tanto cada relato individualmente como los nueve como conjunto- funcione. Estas variaciones sobre el mismo tema representan casi un virtuosismo del autor, al tiempo que van enriqueciendo un escenario que testimonio a testimonio adquiere entidad, logrando un efecto evocador notable. | |||
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