Diferencia entre revisiones de «Grito de esperanza, grito de furia»

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No hay cambio en el tamaño ,  14:25 2 abr 2019
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(Página creada con «{{Literatura| | Autor= J.G. Ballard | Otros títulos= ¡Clama esperanza, clama furia! | Título original= Cry Hope, Cry Fury! | Publicación= The Magazine o...»)
 
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Robert Melville es un abogado de Vermilion Sands que durante la temporada de turismo cierra su oficina y se dirige a la costa del mar de arena, cerca de Ciraquito, y se dedica a pasar el tiempo navegando y cazando rayas de arena.
Robert Melville es un abogado de Vermilion Sands que durante la temporada de turismo cierra su oficina y se dirige a la costa del mar de arena, cerca de Ciraquito, y se dedica a pasar el tiempo navegando y cazando rayas de arena.


Sin embargo, en una excursión su yate sufre un pinchazo y se queda varado en medio del desierto. Está a punto de deshidratarse y las rayas de arena le acosan, cuando es rescatado por una goleta capitaneada por una misteriosa mujer, Hope Cunard, que le lleva a su propia mansión, en una isla, pare reparar su balandro y recuperarse de las heridas.
Sin embargo, en una excursión su yate sufre un pinchazo y se queda varado en medio del desierto. Está a punto de deshidratarse y las rayas de arena le acosan, cuando es rescatado por una goleta capitaneada por una misteriosa mujer, Hope Cunard, que le lleva a su propia mansión, en una isla, para reparar su balandro y recuperarse de las heridas.


Pronto se hace evidente que el ambiente en la isla familiar es malsano, y que el hermano y la secretaria de Hope conspiran de alguna manera contra la mujer, quien, por otra parte, tampoco parece muy asentada en la realidad. Hope pronto se encapricha de Robert y decide hacerle un retrato personificando al viejo marino de una balada de Coleridge; pero en el fondo del retrato, misteriosamente, va apareciendo una segunda figura, otro marino, un antiguo amante de Hope.
Pronto se hace evidente que el ambiente en la isla familiar es malsano, y que el hermano y la secretaria de Hope conspiran de alguna manera contra la mujer, quien, por otra parte, tampoco parece muy asentada en la realidad. Hope pronto se encapricha de Robert y decide hacerle un retrato personificando al viejo marino de una balada de Coleridge; pero en el fondo del retrato, misteriosamente, va apareciendo una segunda figura, otro marino, un antiguo amante de Hope.

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