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(Página creada con «{{Literatura| | Autor= J.G. Ballard | Otros títulos= ¡Clama esperanza, clama furia! | Título original= Cry Hope, Cry Fury! | Publicación= The Magazine o...») |
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Robert Melville es un abogado de Vermilion Sands que durante la temporada de turismo cierra su oficina y se dirige a la costa del mar de arena, cerca de Ciraquito, y se dedica a pasar el tiempo navegando y cazando rayas de arena. | Robert Melville es un abogado de Vermilion Sands que durante la temporada de turismo cierra su oficina y se dirige a la costa del mar de arena, cerca de Ciraquito, y se dedica a pasar el tiempo navegando y cazando rayas de arena. | ||
Sin embargo, en una excursión su yate sufre un pinchazo y se queda varado en medio del desierto. Está a punto de deshidratarse y las rayas de arena le acosan, cuando es rescatado por una goleta capitaneada por una misteriosa mujer, Hope Cunard, que le lleva a su propia mansión, en una isla, | Sin embargo, en una excursión su yate sufre un pinchazo y se queda varado en medio del desierto. Está a punto de deshidratarse y las rayas de arena le acosan, cuando es rescatado por una goleta capitaneada por una misteriosa mujer, Hope Cunard, que le lleva a su propia mansión, en una isla, para reparar su balandro y recuperarse de las heridas. | ||
Pronto se hace evidente que el ambiente en la isla familiar es malsano, y que el hermano y la secretaria de Hope conspiran de alguna manera contra la mujer, quien, por otra parte, tampoco parece muy asentada en la realidad. Hope pronto se encapricha de Robert y decide hacerle un retrato personificando al viejo marino de una balada de Coleridge; pero en el fondo del retrato, misteriosamente, va apareciendo una segunda figura, otro marino, un antiguo amante de Hope. | Pronto se hace evidente que el ambiente en la isla familiar es malsano, y que el hermano y la secretaria de Hope conspiran de alguna manera contra la mujer, quien, por otra parte, tampoco parece muy asentada en la realidad. Hope pronto se encapricha de Robert y decide hacerle un retrato personificando al viejo marino de una balada de Coleridge; pero en el fondo del retrato, misteriosamente, va apareciendo una segunda figura, otro marino, un antiguo amante de Hope. | ||