Diferencia entre revisiones de «Reacción en cadena»

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La película empieza con unas espectaculares imágenes de las áreas industriales que rodean Chicago, alternadas con un discurso en el que se hace un alegato en favor del hidrógeno como energía alternativa al petróleo.  
La película empieza con unas espectaculares imágenes de las áreas industriales que rodean Chicago, alternadas con un discurso en el que se hace un alegato en favor del hidrógeno como energía alternativa al petróleo.  


En este mismo discurso, y antes incluso de que hayan pasado tres minutos de película se comete un tremendo error [[Ciencia|científico]] al confundir la [[fusión]] del hidrógeno con la combustión del petróleo (fenómenos ambos de los que se obtiene energía, pero un órdenes de magnitud y con dificultades técnicas muy diferentes). Antes del minuto siete se comete un nuevo atropello a la ciencia al pretender que una simple vibración sonora pueda servir para estimular la producción de hidrógeno.
En este mismo discurso, y antes incluso de que hayan pasado tres minutos de película se comete un tremendo error [[Ciencia|científico]] al confundir la [[fusión]] del hidrógeno con la combustión del petróleo (fenómenos ambos de los que se obtiene energía, pero un órdenes de magnitud y con dificultades técnicas muy diferentes)... pero a efectos de la película, esto es irrelevante.


Independientemente de estos errores, la película pronto abandona sus alegatos ecologistas para entrar en un argumento en el que los pérfidos ''lobbys'' petrolíferos secuestran, matan y destruyen para lograr mantener su control de la producción energética. Y no es que no sea creíble, es que la película se acerca al tema de forma simple, valiéndose de simples clichés que sólo sirven para justificar y mantener hilvanados la hora y media de película que resta desde que la acción comienza.
Independientemente de estos errores, la película pronto abandona sus alegatos ecologistas para entrar en un argumento en el que los pérfidos ''lobbys'' petrolíferos secuestran, matan y destruyen para lograr mantener su control de la producción energética. Y no es que no sea creíble, es que la película se acerca al tema de forma simple, valiéndose de simples clichés que sólo sirven para justificar y mantener hilvanados la hora y media de película que resta desde que la acción comienza.

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