Diferencia entre revisiones de «¡Hagan sitio, hagan sitio!»

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Se sienten atraidos y surge la historia de amor, claro, pero pertenecen a mundos distintos. Shirl está acostumbrada a poder darse un baño de vez en cuando y compartir la casa (un apartamento de salón, concina y una única habitación) con tan sólo una persona más.
Se sienten atraidos y surge la historia de amor, claro, pero pertenecen a mundos distintos. Shirl está acostumbrada a poder darse un baño de vez en cuando y compartir la casa (un apartamento de salón, concina y una única habitación) con tan sólo una persona más.


Harri Harrison consigue que las pequeñas comodidades a las que está acostumbrada Shirl nos parezcan lujos deliciosos. En contraste, el mundo de Andy (ni siquiera el peor en esa sociedad) es claustrofóbico, más propio de una postguerra.
Harri Harrison consigue que las pequeñas comodidades a las que está acostumbrada Shirl nos parezcan lujos deliciosos. En contraste, el mundo de Andy (ni siquiera el peor en esa [[Sociedades en la ciencia ficción|sociedad]]) es claustrofóbico, más propio de una postguerra.


En efecto, podemos imaginar vivir unos cuantos años bajo restricciones, haciendo un sacrificio por un hipotético bien común mientras el pais se recupera de un desastre. Sería penoso, difícil, pero soportable debido a dos motivos: hay esperanza de que cambie a mejor en un futuro no lejano y tiene sentido sacrificarse ahora por ese futuro.
En efecto, podemos imaginar vivir unos cuantos años bajo restricciones, haciendo un sacrificio por un hipotético bien común mientras el pais se recupera de un desastre. Sería penoso, difícil, pero soportable debido a dos motivos: hay esperanza de que cambie a mejor en un futuro no lejano y tiene sentido sacrificarse ahora por ese futuro.
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