Diferencia entre revisiones de «Congreso de futurología»

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Lem no se limitaba a realizar sainetes inteligentes, sino que su literatura llevaba la semilla de la crítica más incisiva. Las primeras historias de sueño y despertar no son gratuitas sino que van encaminadas a conseguir la desorientación total del protagonista. Cuando finalmente emerge a un aparente estado de lucidez, en un futuro en el que la química que él ha experimentado se ha desarrollado tanto que puede crear verdaderas [[Realidad virtual|realidades virtuales]], Tichy ya no puede por menos que desconfiar.
Lem no se limitaba a realizar sainetes inteligentes, sino que su literatura llevaba la semilla de la crítica más incisiva. Las primeras historias de sueño y despertar no son gratuitas sino que van encaminadas a conseguir la desorientación total del protagonista. Cuando finalmente emerge a un aparente estado de lucidez, en un futuro en el que la química que él ha experimentado se ha desarrollado tanto que puede crear verdaderas [[Realidad virtual|realidades virtuales]], Tichy ya no puede por menos que desconfiar.


Aún así, el futuro que plantea Lem, aunque pueda ser cada vez más desquiciado, acarrea una lógica interna inexorable. El matrimonio entre la superpoblación (y lo que acarrea) con la creación de realidades químicas parece conducir de manera inexorable a una [[antiutopía]], es decir, ante una aparente [[Utopía (Término)|utopía]] que no podemos aceptar, como en el caso de ''[[Un mundo feliz]]'', pero que puede ser impuesta por necesidad.
Aún así, el futuro que plantea Lem, aunque pueda ser cada vez más desquiciado, acarrea una lógica interna inexorable. El matrimonio entre la superpoblación (y lo que acarrea) con la creación de realidades químicas parece conducir de manera inexorable a una [[antiutopía]], es decir, ante una aparente [[Utopía (Término)|utopía]] que no podemos aceptar, como en el caso de ''[[Un mundo feliz]]'' (1932), pero que puede ser impuesta por necesidad.


Si nos relacionamos con el mundo a través de los sentidos, la realidad que nos vale es aquella de la que nuestros sentidos nos informan. La química puede ensalzar nuestra percepción de la realidad de manera que nuestra casa nos parezca más bonita, que siempre parezca que hace sol, que las calles estén alfombradas de césped y que incluso la gente parezca más guapa. Y esto no parece malo.
Si nos relacionamos con el mundo a través de los sentidos, la realidad que nos vale es aquella de la que nuestros sentidos nos informan. La química puede ensalzar nuestra percepción de la realidad de manera que nuestra casa nos parezca más bonita, que siempre parezca que hace sol, que las calles estén alfombradas de césped y que incluso la gente parezca más guapa. Y esto no parece malo.

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