Diferencia entre revisiones de «A Scanner Darkly: Una mirada a la oscuridad»

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El conflicto se plantea cuando Bob empieza a notar que la droga a la que tiene que fingirse enganchado le está enganchando realmente. Y no sólo eso, sino que está empezando a destrozar su sistema nervioso, alterando su percepción de la realidad, modificando su personalidad.
El conflicto se plantea cuando Bob empieza a notar que la droga a la que tiene que fingirse enganchado le está enganchando realmente. Y no sólo eso, sino que está empezando a destrozar su sistema nervioso, alterando su percepción de la realidad, modificando su personalidad.


¿Quién es el verdadero Bob Arctor? ¿El agente de la oficina del sherif o el violento yonki que puede ser la clave para dar con la red de distribuición de la droga? Este conflicto de identidad sería abordado en numerosas ocasiones por K. Dick ([[Desafío total]]) y en esta ocasión el director, Richard Linklater, ha sabido acentuar y sacar el máximo partido a la paranoia del protagonista.
¿Quién es el verdadero Bob Arctor? ¿El agente de la oficina del sherif o el violento yonki que puede ser la clave para dar con la red de distribuición de la droga? Este conflicto de identidad sería abordado en numerosas ocasiones por K. Dick (''[[Desafío total]]'') y en esta ocasión el director, Richard Linklater, ha sabido acentuar y sacar el máximo partido a la paranoia del protagonista.


Philip K. Dick volcó en la novela sus experiencias con las drogas, mostrando una imagen ausente de maniqueismos y aún así muy preocupante, alejándose de la moralina fácil a la que es propenso el cine oficial. Keanu Reeves ejecuta con solvencia su papel, progresivamente desorientado y físicamente degradado; e igualmente Robert Downey Jr. y Woody Harrelson como sus dos colegas, colgados e impredecibles. Parece que el director apostara decididamente por actores "con experiencia" que dieran credibilidad a sus interpretaciones.
Philip K. Dick volcó en la novela sus experiencias con las drogas, mostrando una imagen ausente de maniqueismos y aún así muy preocupante, alejándose de la moralina fácil a la que es propenso el cine oficial. Keanu Reeves ejecuta con solvencia su papel, progresivamente desorientado y físicamente degradado; e igualmente Robert Downey Jr. y Woody Harrelson como sus dos colegas, colgados e impredecibles. Parece que el director apostara decididamente por actores "con experiencia" que dieran credibilidad a sus interpretaciones.
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