Discusión:Biblioteca ficticia

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¿Qué tal un artículo glosario con las obras ficticias más importantes de alguans obras de ciencia ficción? Por ejemplo:

  • Enciclopedia Galáctica, de La Fundación
  • Biblia Naranja, de Dune
  • Guía del autoestopista galáctico, de Guía del autoestopista galáctico
  • Gigamesh, en Vacio perecto y en Patrick Hannahan y las guerras secretas
  • Tichiología, de Diarios de las estrellas
  • Solarica, de Solaris

Los dos últimos no son libros en sí mismos, sino compendios.

En Dune recuerdo que muchos capítulos iban precedidos también por una cita de un libro escrito por la princesa Irulan.

--Venom (discusión) 19:33 4 ago 2015 (CEST)

La idea me gusta.

Imagino que más que un listado se trataría de explicar las funciones que cumple este recurso:

  • Cabeceras de capítulos con citas que permiten presentar la acción.
  • Dotar de textura a la narración (mencionar Kilgore Trout).
  • Caso extremo Fundación en el que la elaboración de un libro es el eje de la trama de Los enciclopedistas (aunque no el nóvum).

Más ejemplos:

  • Creo recordar que era Scott Card quien tenía un relato ambientado en el universo de Fundación en el que se conservan lso catálogos de la biblioteca, pero no los libros.
  • El alquimista árabe Abdul Alhasred de Lovecraft (aunque Cthulhu es terror).

Posibles menciones:

  • No sólo libros, sino tradición oral (fragmentos de canciones y leyendas en cabeceras de capítulos).
  • Recurso empleado en otros géneros (Borges o el segundo libro de poética de Aristóteles de El nombre de la rosa).

¿Título del artículo? ¿"Biblioteca ficticia"? ¿"Biblioteca imaginaria"? ¿"Biblioteca de ficción"?

PRopongo crear el artículo, mover las sugerencias anteriores a su página de discusión y archivar este hilo.

--Vendetta (discusión) 09:23 5 ago 2015 (CEST)

Dado que la idea gusta, de acuerdo con trasladar la discusión a una página propia.

¿Título del artículo?

Prefiero “ficticia” (fingido, imaginario, falso) que “de ficción” (relativo a la ficción, que tratan de sucesos o personajes imaginarios), ya que el segundo habla de obras reales sobre personajes ficticios.

También lo prefiero a “imaginaria”. La primera acepción de imaginaria es que sólo existe en la imaginación, pero estas bibliografías existen en la obra de otros autores.

Así pues, mi propuesta es “Biblioteca ficticia”.

--Venom (discusión) 17:27 5 ago 2015 (CEST)

Texto del artículo:

Un recurso frecuente en los géneros no realistas (ciencia ficción y fantasía) es la creación de obras ficticias. Estas obras pueden cumplir varias funciones. Por un parte dotan al escenario de la acción de una mayor textura, enriqueciéndolo com elementos culturales propios. Por otra, fragmentos citados de estas obras ayudan al autor a definir y caracterizar el mundo que ha imaginado de una forma más inmersiva para el lector.

También el realismo recurre a obras imaginarias, pero su función suele ser otra. Tomemos como ejemplo El nombre de la rosa (Umberto Eco, 1980). En una abadía benedictina imaginada en el norte de Italia en el turbulento siglo XIV sucede una misteriosa muerte que el abad pide al franciscano Guillermo de Barkerville que investigue. Guillermo comienza sus pesquisas y lo que parecía un caso de suicidio se complica en una intrincada serie de muertes alrededor de un misterioso libro: el segundo libro de poética de Aristóteles. Esta obra inexistente se convierte en el eje de la novela, pero su función es servir de McGuffin, un elemento catalizador de los sucesos que se narran, no ayudar a construir y definir el escenario (lo que tampoco es necesario, pues éste suele ser conocido).

En los géneros no realistas, sin embargo, la situación es otra. El lector se enfrenta a un escenario distinto del mundo real. En alguna ocasiones, como en la ciencia ficción de futuros cercanos, la diferencia puede ser poca, pero en otras el autor construye un mundo imaginario desde cero, con su propia historia, mitología, costumbres... a menudo resulta difícil transmitir todo ello a través de la acción, y recurrir a largas explicaciones puede romper el ritmo de la lectura o comprometer el pacto de ficción, ya que la lectura siempre resulta más inmersiva cuando el lector percibe que la obra ha sido escrita como si él mismo formara parte del mundo donde se da la acción. Recurrir a textos y obras imaginadas puede ayudar al autor a resolver este problema.

Como elementos de contextualización:

A menudo el autor recurre a libros imaginarios para enriquecer y caracterizar el escenario con elementos culturales que le son propios; el lector no tiene la sensación de estar siguiendo una simple línea de acción, sino que percibe a su alrededor un contexto que le da mayor sentido. Así, mencionar un capítulo de un libro de historia puede aportar al lector el conocimiento de una guerra pasada, describir la relación de los personajes con obras literarias puede ayudar a definir el grado o modo en que la cultura es aceptada por la sociedad, textos religiosos pueden caracterizar la religiosidad de dicha sociedad o revelar la existencia de alguna disidencia en forma de libros prohibidos...

En ocasiones, además de mencionar estas obras imaginarias, el autor ofrece al lector fragmentos de estos textos. Se pueden presentar párrafos como cabecera de los capítulos, como ocurre en Dune (Frank Herbert, 1965) con los libros que la princesa Irulan escribió sobre Muad'Dib (Frases escogidas de Muad'Dib; Canciones de Muad'Dib; Muad'Dib, comentarios familiares...) o con Fundación (Isaac Asimov, 1951), donde cada episodio viene encabezado por un párrafo de la Enciclopedia Galáctica (Asimov llega a indicar en una nota al pie el año de edición de la obra citada, así como el permiso de los editores para la cita).

En otras ocasiones, su contenido es leído como parte de la trama. Un buen ejemplo de esto es la Guía del autoestopista galáctico (Douglas Adams, 1978). En el libro, a menudo el protagonista se encuentra ante situaciones que requieren explicación. En estos casos, en vez de ser el narrador quien dé las explicaciones, se recurre a la Guía del autoestopista galáctico, que es quien explica que la mejor bebida alcohólica de la galaxia es el detonador gargárico pangalático, que los vogones son una de las razas más desagradables de la galaxia o que el pez Babel (pequeño, amarillo y parecido a una sanguijuela) es la criatura más rara del universo.

Un caso extremo es el del autor Kilgore Trout de Kurt Vonnegut (basado en el autor Theodore Sturgeon). Vonnegut imagina para Trout no sólo una serie de libros y relatos (de los cuales llega incluso a describir la trama), sino toda una biografía. Trout aparece en varias de las obras de Vonnegut, creando así una serie de referencias internas que los seguidores del escritor reconocen y que dotan de unidad y textura al conjunto de dichas obras.

Como McGuffin:

Por supuesto, todo lo anterior no impide que en obras de géneros no realistas aparezcan también obras imaginadas cuya función es dotar de una motivación a los personajes del mismo modo que se indicaba para las obras realistas.

El caso más claro de esta función es Fundación, de Isaac Asimov y, en concreto, el relato Los enciclopedistas (1941). En este relato la elaboración de una Enciclopedia Galáctica parece ser el motivo de la existencia de la colonia de eruditos reunida en el planeta Términus. La realidad es otra, pero esta creencia por parte de los protagonistas impulsa y dirige sus decisiones antes de que el dramático final suponga un duro giro de los acontecimientos.

Biblioteca ficticia:

Título: Obra en la que aparece:
Enciclopedia galáctica Trilogía de la Fundación
Teoría y práctica del colectivismo oligárquico de Emmanuel Goldstein 1984
Libros de la princesa Irulan:
  • Manual de Muad'Dib
  • Muad'Dib, comentarios familiares
  • Frases escogidas de Muad'Dib
  • (...)
Dune
Bibliografía de Kilgore Trout:
  • El gran tablero
  • El evangelio del espacio
  • La maravilla sin entrañas
  • Maníacos de la cuarta dimensión
  • El árbol del dinero
  • (...)
Obras de Kurt Vonnegut
Guía del autoestopista galáctico Guía del autoestopista galáctico

Descartes:

como en el [Título del libro] que Winston Smith lee en 1984 (George Orwell, 1949). En todo caso, la función de estos fragmentos citados es la misma: dotar a la acción de un entorno más rico y dar al lector elementos que le permitan sumergirse dentro de la obra.

[¿sobra?]: (...) compendios de historia que el protagonista debe leer o explicar [¿Ejemplo? ¿O esto no existe y me lo acabo de inventar?] o, incluso, manuales y guías como en la Guía del autoestopista galáctico [¿Realmente aparecen fragmentos de la guía en Guía del autoestopista.... Comprobarlo].