Manie-Manie

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Manie-Manie
Ficha técnica
Título original: Meikyû monogatari
Nacionalidad: Japón
Estreno 1: 25 de septiembre de 1987
Duración: 49 min.
Ficha artística
Dirección: Rintaro (1), Yoshiaki Kawajiri (2) y Katsuhiro Otomo (3)
Guión: Rintaro (1), Yoshiaki Kawajiri y Masao Maruyama (2) y Katsuhiro Otomo (3)
Producción: Haruki Kadokawa para Madhouse
Fotografía:
Música: Micky Yoshino
Reparto: Sin actores
Información suplementaria
Otros datos:
Imdb: Ficha en Imdb
Notas:
  1. Fecha de primer estreno. No tiene por qué coincidir con el estreno en salas comerciales o emisión en abierto; puede ser en premieres, festivales u otras formas de distribución reducida o exclusiva.

Rintaro (1), Yoshiaki Kawajiri (2) y Katsuhiro Otomo (3) (1987)

a.k.a.: Labyrinth Tales
a.k.a.: Neo Tokyo

Manie-Manie (Laberinto de historias), conocida en Estados Unidos como Neo Tokyo es una recopilación de tres cortos animados japoneses, dirigidos por tres directores muy diferentes y personales. Se trata de un trabajo experimental en gran medida, donde se pretende probar nuevas direcciones para el anime venidero. Por eso mismo, ha resultado muy influyente en Japón en cuanto a estética y temática.

Sólo dos de los cortos son de ciencia ficción. El primero, Labyrinth-Labyrintos, de Rintaro, es más bien una pieza un tanto surrealista. Los tres convergen en el estudio del horror en tres estilos muy diferentes que los hace complementarios.

Los cortos:

Laberinto:

  • Título original: Labyrinth-Labyrintos
  • Director: Rintaro
  • Duración: 12 min
  • Guionistas: Rintaro
  • Director de animación: Atsuko Fukushima

Una de las partes más logradas de la cinta. Sachi y su gato Chichiro juegan al escondite en un ambiente fantasioso que mezcla atmósferas que rozan la pesadilla con tratamientos infantiles, ingenuos. Un dibujo sorprendente, y una banda sonora muy intimista donde los personajes apenas hablan y cuando lo hacen es con una voz melancólica, lejana. De fondo, la intimista Gymnopedia nº1 compuesta por Erik Satie, es el empuje final para sumergir al lector en una irrealidad fascinante que tiene ecos de Alicia a través del espejo, de Lewis Carrol.

El corredor:

  • Título original: The Running Man
  • Director: Yoshiaki Kawajiri
  • Duración: 15 min.
  • Guionista: Yoshiaki Kawajiri y Masao Maruyama
  • Director de animación: Yoshiaki Kawajiri

Tal vez, el más flojo de los tres segmentos, al tratarse de un argumento pobre y una presentación monotemática. Zack Hugh es un piloto de carreras futurista, durante diez años se ha mantenido imbatido en una competición mortal. Un periodista acude a hacer un reportaje y descubre por que Zack nunca pierde: posee poderes telekinéticos de los que se sirve en la carrera. Sin embargo, diez años de presión constante han hecho mella en Zack. Así asistimos a la última carrera, terriblemente sangrienta, en la que todos los vehículos competidores sufren terribles accidentes y Zack cruz la meta en solitario. Pero su mente ya se ha perdido, Zack sigue compitiendo contra un coche imaginario y su bólido sigue acelerando para darle alcance.

Como se ha comentado, la práctica totalidad del corto está centrado en imágenes de Zack, la carrera y los destrozos que producen sus poderes. Sin embargo, las imágenes poseen una tenebrosa fuerza hipnótica y la transformación física de Zack, descoyuntado por su propio poder, es sobrecogedora.

Más que una historia, se trata de una puesta en escena de un estilo. El dibujo es inusualmente realista y en género del horror absorbente, elementos que parecen anticipar la aclamada Ninja Scroll (1993) de Kawajiri.


Órdenes de interrumpir la construcción:

a.k.a.: Orden de Construcción Cancelada
  • Título original: The Order to Cease Construction
  • Director: Katsuhiro Otomo
  • Duración: 18 min.
  • Guionista: Katsuhiro Otomo
  • Director de animación: Takashi Nakamura

Formalmente, la mejor historia de las tres, que anticipa en gran medida lo que Otomo haría en Akira (1988)

En un futuro indeterminado, una compañía japonesa está desarrollando un proyecto de construcción en una zona pantanosa de la ficticia República de Aloana. Los terrenos cedidos para ello son muy difíciles, situados aguas arriba del río Piroru, en medio de una selva cenagosa y exuberante. Para poder avanzar en la construcción, la totalidad de los operarios son robots, con la sola presencia de un único supervisor humano. Pero, de tener éxito en la empresa, el atractivo mercado de Aloana, con todos sus recursos naturales, estarán al alcance de la compañía.

Lamentablemente, un golpe de estado ha derribado el gobierno de la República, el proyecto, que consume enormes recursos, ya no es seguro, y llegan órdenes de detener la construcción.

Un ingeniero de la compañía será llevado río arriba hasta el enclave, para ejecutar las órdenes y averiguar qué ha pasado con el anterior supervisor. Lo que descubre es un caos tecnológico, los robots, desquiciados, trabajan sin descanso con el objetivo de terminar una construcción amenazada por la selva que destruye en poco tiempo lo conseguido, en un círculo sin fin.

Un obra interesante, divertida al tiempo que inquietante. De trasfondo, la influencia del relato de Conrad, El corazón de la tinieblas, y las leyes de la robótica de Isaac Asimov. Se intuye que la programación de los robots es defectuosa, ya que se niegan a acatar las órdenes. La mezcla irreal, de pesadilla, entre el hecho de que se trata de meras máquinas y su irritante negativa a acatar órdenes, se acentúa con la música omnipresente de La mañana, perteneciente a la suite de Peer Gynt, de Edvard Grieg. La mañana y el trabajo, la locura imparable y la ausencia de sentido de estos actos: alegoría pesimista contra una sociedad moderna y tecnificada.