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De ahí se desprende una de las posibles interpretaciones del título: la casa de hojas es una alusión al laberinto que es la casa de Navidson, siendo las hojas (las páginas del libro) el homólogo de las habitaciones de la casa. Pero es también el escrito de Zampanó, más aún si tenemos en cuenta la tesis de que ''El Expediente Navidson'' no existe ni en la realidad ni en la ficción, sino que es una invención del viejo. Caótico y desmedido, el escrito de Zampanó tiene algo de libro maldito, un ''Necronomicón'' que conduce a la locura a quien lo lee, como así le pasa a Truant, que navega entre papeles, servilletas, párrafos emborronados e incluso quemados, cada vez más alienado, con la esperanza de encontrar la paz una vez termine de dar sentido al manuscrito (el manuscrito de Zampanó es un laberinto para Truant).
 
De ahí se desprende una de las posibles interpretaciones del título: la casa de hojas es una alusión al laberinto que es la casa de Navidson, siendo las hojas (las páginas del libro) el homólogo de las habitaciones de la casa. Pero es también el escrito de Zampanó, más aún si tenemos en cuenta la tesis de que ''El Expediente Navidson'' no existe ni en la realidad ni en la ficción, sino que es una invención del viejo. Caótico y desmedido, el escrito de Zampanó tiene algo de libro maldito, un ''Necronomicón'' que conduce a la locura a quien lo lee, como así le pasa a Truant, que navega entre papeles, servilletas, párrafos emborronados e incluso quemados, cada vez más alienado, con la esperanza de encontrar la paz una vez termine de dar sentido al manuscrito (el manuscrito de Zampanó es un laberinto para Truant).
  
Por último, entre las principales características de la novela, no se puede dejar de mencionar, aunque sea someramente, el uso del narrador no confiable. De nuevo, recurriendo al juego de niveles de irrealidad, Truant se nos presenta con problemas sicológicos y tendencia a la mitomanía, situación agravada por el consumo de [[Drogas en la ciencia ficción|drogas]] y la experimentación de posibles alucinaciones (¿o no lo son?). Por su parte, Zampanó resulta menos fiable que el propio Truant, pues parece claro que el documental de su estudio no puede existir, pese a lo cual recurre continuamente a citas de personas reales que avalan su autenticidad y que opinan sobre el mismo, usurpando sus personalidades y añadiendo capas de ficción verosímil a la ficción.
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Por último, entre las principales características de la novela, no se puede dejar de mencionar, aunque sea someramente, el uso del [[narrador no confiable]]. De nuevo, recurriendo al juego de niveles de irrealidad, Truant se nos presenta con problemas sicológicos y tendencia a la mitomanía, situación agravada por el consumo de [[Drogas en la ciencia ficción|drogas]] y la experimentación de posibles alucinaciones (¿o no lo son?). Por su parte, Zampanó resulta menos fiable que el propio Truant, pues parece claro que el documental de su estudio no puede existir, pese a lo cual recurre continuamente a citas de personas reales que avalan su autenticidad y que opinan sobre el mismo, usurpando sus personalidades y añadiendo capas de ficción verosímil a la ficción.
  
 
En última instancia, paradójicamente, es el propio Expediente Navidson el único trabajo que parece honesto, porque Navidson y su familia, todos los testimonios recogidos (y que conocemos únicamente a través de las descripciones de Zampanó) parecen sinceros, metódicos, reales y nada fantasiosos.
 
En última instancia, paradójicamente, es el propio Expediente Navidson el único trabajo que parece honesto, porque Navidson y su familia, todos los testimonios recogidos (y que conocemos únicamente a través de las descripciones de Zampanó) parecen sinceros, metódicos, reales y nada fantasiosos.

Última revisión de 13:37 26 jul 2020

La casa de hojas
Autor: Mark Z. Danielewski
Otros títulos:
Datos de primera publicación(1):
Título original: House of Leaves
Revista o libro: House of Leaves
Editorial: Pantheon
Fecha Fecha desconocida de 2000
Publicación en español:
Publicaciones(2): La casa de hojas
Otros datos:
Saga:
Premios obtenidos:
Otros datos:
Fuente externa: Ficha en Tercera Fundación
Notas:

  1. De la presente variante. Puede haber variantes anteriores. Consultar la fuente externa para ampliar información.
  2. Publicaciones en español las que la presente variante ha aparecido. Puede haber otras publicaciones de esta misma u otras variantes. Consultar la fuente externa para ampliar información.

Mark Z. Danielewski (2000)

La casa de hojas es la novela inaugural de Mark Z. Danielewski, de estructura experimental e influencias muy variadas.

En España ha sido publicada en 2013 conjuntamente por las editoriales Alpha Decay y Pálido Fuego.

Sinopsis:

Johnny Truant es un joven con cierto encanto personal pero psicología un tanto oscura, que en su búsqueda de un apartamento libre donde instalarse encuentra un manuscrito caótico, escrito por un anciano recientemente difunto llamado Zampanó. El manuscrito tiene la apariencia de una obra de análisis crítico de un supuesto documental denominado El expediente Navidson.

Truant irá profundizando en la búsqueda de sentido en la obra de Zampanó, sobre la que hará su propio análisis, mezclando vivencias personales con los pasajes reconstruidos, rastreando las eruditas referencias del viejo, pero sin encontrar en ningún momento una prueba definitiva de la existencia real del documental de Navidson. A medida que progresa en este empeño, crece su obsesión por lo que va desvelando, desplazando cualquier otro interés y causándole un progresivo deterioro social y emocional.

Los diferentes narradores:

Truant empieza siendo el narrador principal, relatando los hechos en primera persona; pero pronto, los escritos de Zampanó se convierten en parte del texto mismo, al tiempo que estos suponen una descripción directa (con frecuencia) de las imágenes contenidas en el documental.

Esta estructura de cajas chinas (El expediente Navidson que queda descrito en la crítica de Zampanó que Truant reproduce junto con sus opiniones personales...) se completa con varios apéndices compuestos por fotografías, dibujos e, incluso, varias cartas de la correspondencia entre Truant y su madre mientras ésta permanece ingresada en un hospital psiquiátrico.

El Expediente Navidson:

Una segunda sinopsis de la novela podría partir perfectamente de lo supuestamente narrado en el documental. Navidson es un famoso fotógrafo que se traslada a vivir, junto con su familia, a una casa nueva, de aspecto acogedor y normal. Pretende así dedicar más tiempo a su mujer y sus hijos, en un intento también por reforzar su compromiso con su matrimonio, en crisis tras años de viajes al extranjero haciendo fotografías.

Navidson, bajo esta premisa, decide enfocar su trabajo hacia su propia vida, su familia y su casa, explorando las posibilidades documentales de la rutina cotidiana. Pero este trabajo da por casualidad con una curiosidad aparentemente inexplicable: Una habitación de la casa parece medir más por dentro que por fuera.

La novela:

Como se puede intuir por este doble intento de sinopsis, resulta difícil postular cuál es la historia principal y quién el protagonista: ¿Navidson, Zampanó o Truant? Podríamos tener la tentación de descartar rápidamente al viejo, que parece un mero intermediario; pero la intrincada estructura del libro se lo debe todo a la obra crítica que éste hace del documental del tercero. Las profusas notas al pie y a los márgenes son cosa de Zampanó y Truant sólo se deja llevar por esta manera de acotar, multiplicando el caos y el laberinto entre textos que evoca al hipertexto de una narrativa de carácter post-imprenta.

La casa de Navidson se convierte en un laberinto al que ineludiblemente debe enfrentarse, los escritos de Zampanó reproducen este laberinto, y Truant se va convirtiendo en un reflejo del propio Zampanó. Las tres escenas se intercalan y solapan, se superponen como capas de una misma historia.

Estas características (contenido metarreferencial , estructura laberíntica, hipertexto…) exigen del lector un esfuerzo especial, en absoluto automático, que pone de manifiesto la artificiosidad del vehículo (hay una gran parte de crítica a la propia crítica literaria, incluyendo la metaliteratura como un elemento más de esta obra que aspira a estar autocontenida) al tiempo que contribuyen a trasladar la atmósfera del libro hasta el lector, extraña, compleja y no evidente.

Inevitablemente, el lector debe adoptar una postura ante lo que lee (como en toda obra de arte). Y aún más allá, en este tipo de libros, el lector debe hacer una elección que le llevará a leer de un modo u otro, descartando posibilidades al tiempo que avanza, como en un laberinto de páginas.

De ahí se desprende una de las posibles interpretaciones del título: la casa de hojas es una alusión al laberinto que es la casa de Navidson, siendo las hojas (las páginas del libro) el homólogo de las habitaciones de la casa. Pero es también el escrito de Zampanó, más aún si tenemos en cuenta la tesis de que El Expediente Navidson no existe ni en la realidad ni en la ficción, sino que es una invención del viejo. Caótico y desmedido, el escrito de Zampanó tiene algo de libro maldito, un Necronomicón que conduce a la locura a quien lo lee, como así le pasa a Truant, que navega entre papeles, servilletas, párrafos emborronados e incluso quemados, cada vez más alienado, con la esperanza de encontrar la paz una vez termine de dar sentido al manuscrito (el manuscrito de Zampanó es un laberinto para Truant).

Por último, entre las principales características de la novela, no se puede dejar de mencionar, aunque sea someramente, el uso del narrador no confiable. De nuevo, recurriendo al juego de niveles de irrealidad, Truant se nos presenta con problemas sicológicos y tendencia a la mitomanía, situación agravada por el consumo de drogas y la experimentación de posibles alucinaciones (¿o no lo son?). Por su parte, Zampanó resulta menos fiable que el propio Truant, pues parece claro que el documental de su estudio no puede existir, pese a lo cual recurre continuamente a citas de personas reales que avalan su autenticidad y que opinan sobre el mismo, usurpando sus personalidades y añadiendo capas de ficción verosímil a la ficción.

En última instancia, paradójicamente, es el propio Expediente Navidson el único trabajo que parece honesto, porque Navidson y su familia, todos los testimonios recogidos (y que conocemos únicamente a través de las descripciones de Zampanó) parecen sinceros, metódicos, reales y nada fantasiosos.

El juego de reflejos parece inacabable: Navidson es invención de Zampanó, los testimonios en torno al documental son una segunda versión de esta ficción; Truant, simultáneamente, sostiene la falta de veracidad en las palabras de Zampanó al tiempo que da pábulo a lo que cuenta y transmite al lector (que indirectamente tiene en su manos el libro de Zampanó) una tercera versión del documental;.

Las sucesivas versiones (incluida la que hace el propio lector, que se ve involucrado en este juego) enriquecen y desdibujan la imagen original, irreconocible.

¿Ciencia ficción?:

Tomada en su conjunto, La casa de hojas no es una obra de ciencia ficción. Con frecuencia se ha tratado de etiquetar el libro como una historia de terror, y es cierto que el sobrecogimiento ante lo aparentemente sobrenatural es una característica que se mantiene en los tres planos de narración.

Irónicamente, es el tratamiento de El Expediente Navidson la única alegación que se puede hacer a favor de que esta parte de la obra (que, insistimos, sólo conoce el lector gracias a la descripción de Zampanó) está firmemente emparentada con el género de la ciencia ficción.

Danielewski demuestra conocer bastante bien los mecanismos que operan en este tipo de narrativa. En todo momento, el enfoque de los protagonistas (hablamos, por supuesto, de Navidson y Cia.) es racional, y el modo que tienen de enfrentarse al misterio de la casa recuerda en gran medida a las novelas científicas de Julio Verne e incluso H.G. Wells, sin descartar el aroma a la mejor ciencia ficción basada en la exploración de Big Dumb Objects y, en ciertos pasajes, incluso al monstruoso planeta Solaris de Stanislaw Lem.

Premios:

Fue nominada en 2000 al premio Bram Stoker (como literatura de terror) y al International Horror Guild como mejor primera novela.