Diferencia entre revisiones de «Blade Runner 2049»

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Siendo K el héroe protagonista, en el sentido descrito por [[Campbell]], gran parte de sus aspiraciones narrativas se centran en este personaje. Gosling interpreta a un replicante contenido, sumiso pese a su fuerza y a las vejaciones. El estilo de actuación de Gosling es, sin duda, adecuado y no muy alejado de sus películas anteriores. La mayoría del tiempo le vemos comportarse de manera controlada, aunque no fría. Si bien su expresión trata de mostrar cierto aplanamiento emocional, se pueden observar destellos mínimos de emoción cuando retira al primer replicante, cuando habla con su superior sobre su misión...   
 
Siendo K el héroe protagonista, en el sentido descrito por [[Campbell]], gran parte de sus aspiraciones narrativas se centran en este personaje. Gosling interpreta a un replicante contenido, sumiso pese a su fuerza y a las vejaciones. El estilo de actuación de Gosling es, sin duda, adecuado y no muy alejado de sus películas anteriores. La mayoría del tiempo le vemos comportarse de manera controlada, aunque no fría. Si bien su expresión trata de mostrar cierto aplanamiento emocional, se pueden observar destellos mínimos de emoción cuando retira al primer replicante, cuando habla con su superior sobre su misión...   
  
Gradualmente, la evolución de los acontecimientos le desbordan y pierde parte de ese control, un punto de ruptura que es especialmente significativo en el discurso narrativo. La ruptura emocional de K es una sublevación dentro del escenario establecido, un acto penado con la muerte. Encontramos aquí uno de los muchos paralelismos entre esta 2049 y la ''Blade Runner'' de 2019, establecido entre K y Roy Batti (replicantes, esclavos, sublevados...); pero también entre K y Deckard (blade runners, cínicos, contenidos, y finalmente liberados de la caja para sus sentimientos...).
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Gradualmente, la evolución de los acontecimientos le desbordan y pierde parte de ese control, un punto de ruptura que es especialmente significativo en el discurso narrativo. La ruptura emocional de K es una sublevación dentro del escenario establecido, un acto penado con la muerte. Encontramos aquí uno de los muchos paralelismos entre esta 2049 y la ''Blade Runner'' de 2019, establecido entre K y Roy Batti (replicantes, esclavos, sublevados...); pero también entre K y Deckard (blade runners, cínicos, contenidos, y finalmente liberados de la caja en la que han encerrado sus sentimientos...).
  
 
En oposición a K encontramos a Niander Wallace, el magnate que adquiere los restos de la Tyrell Corporation para continuar con la fabricación de nuevos nexus 8. Se trata de un personaje inquietante, con un discurso críptico que roza a veces lo caricaturesco y una mirada ciega. Muy alejado de la franqueza intelectual de Tyrell, Wallace parece más bien un creyente, un visionario, un loco. Curiosamente, aunque lo icónico del personaje podría haber sido una baza interesante, lo cierto es que introduce un elemento distractor en la película, una sobrecarga de motivos expresivos, más aún cuando ya existe un antagonista, sicario asesino, la replicante Luv.
 
En oposición a K encontramos a Niander Wallace, el magnate que adquiere los restos de la Tyrell Corporation para continuar con la fabricación de nuevos nexus 8. Se trata de un personaje inquietante, con un discurso críptico que roza a veces lo caricaturesco y una mirada ciega. Muy alejado de la franqueza intelectual de Tyrell, Wallace parece más bien un creyente, un visionario, un loco. Curiosamente, aunque lo icónico del personaje podría haber sido una baza interesante, lo cierto es que introduce un elemento distractor en la película, una sobrecarga de motivos expresivos, más aún cuando ya existe un antagonista, sicario asesino, la replicante Luv.
  
El personaje que más se acerca a la [[Ciencia ficción prospectiva|especulación]] de la obra original es Joi. Ésta es un producto de software adquirido por K a modo de novia virtual. Se presenta ante el espectador sin introducción previa y son las acciones en la película las que lo definen. Así, en un principio se siente la fuerte tentación de humanizarlo, de suponer que se trata de una [[Inteligencia artificial (definición)|inteligencia artificial]] avanzada, con capacidad de [[Consciencia|autoconciencia]] y volición. Sin embargo, a medida que avanza la película, se ofrecen pistas que desvelan que Joi es un programa diseñado con dos objetivos fundamentales: satisfacer emocionalmente a su comprador y, eventualmente, hacerle aumentar el gasto. Joi cumple ambos cometidos magistralmente. El espectador quiere creer que Joi es una persona, al igual que lo quiere creer K. De manera indirecta, Fancher y Green, los guionistas, recuperan el dilema de la novela germinal de [[Dick]]: Si un ser artificial parece real, se comporta como tal a un nivel indistinguible para un humano, entonces, ¿esa imitación es, a todo efecto, lo mismo que el original? O en el caso concreto de Joi: si parece que te quiere, si parece que se preocupa por , entonces, ¿realmente te quiere, realmente se preocupa por ti? La respuesta es, evidentemente, no. Pero el debate de si esto es emocionalmente suficiente queda abierto.
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El personaje que más se acerca a la [[Ciencia ficción prospectiva|especulación]] de la obra original es Joi. Ésta es un producto de software adquirido por K a modo de novia virtual. Se presenta ante el espectador sin introducción previa y son las acciones en la película las que lo definen. Así, en un principio se siente la fuerte tentación de humanizarlo, de suponer que se trata de una [[Inteligencia artificial (definición)|inteligencia artificial]] avanzada, con capacidad de [[Consciencia|autoconciencia]] y volición. Sin embargo, a medida que avanza la película, se ofrecen pistas que desvelan que Joi es un programa diseñado con dos objetivos fundamentales: satisfacer emocionalmente a su comprador y, eventualmente, hacerle aumentar el gasto. Joi cumple ambos cometidos magistralmente. El espectador quiere creer que Joi es una persona, al igual que lo quiere creer K. De manera indirecta, Fancher y Green, los guionistas, recuperan el dilema de la novela germinal de [[Dick]]: Si un ser artificial parece real, se comporta como tal a un nivel indistinguible para un humano, entonces, ¿esa imitación es, a todo efecto, lo mismo que el original? O en el caso concreto de Joi: si parece que te quiere, si parece que se preocupa por ti, entonces, ¿realmente te quiere, realmente se preocupa por ti? La respuesta es, evidentemente, no. Pero el debate de si esto es emocionalmente suficiente queda abierto.
  
 
== Conclusión: ==
 
== Conclusión: ==

Última revisión de 09:19 3 oct 2022

Nota: Este artículo se refiere la película de Villeneuve de 2017. Para otros usos ver Blade Runner (Desambiguación).

Blade Runner 2049
Ficha técnica
Título original: Blade Runner 2049
Nacionalidad: EE.UU.
Estreno 1: 3 de octubre de 2017
Duración: 2 h. 44 min.
Ficha artística
Dirección: Denis Villeneuve
Guión: Hampton Fancher, Michael Green (Basdo en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick)
Producción: Broderick Johnson, Andrew A. Kosove, Cynthia Sikes, Bud Yorkin
Productor ejecutivo: Ridley Scott
Fotografía: Roger Deakins
Música: Benjamin Wallfisch, Hans Zimmer
Reparto: Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Jared Leto, Sylvia Hoeks, Robin Wright, Mackenzie Davis, Carla Juri, Lennie James, Dave Bautista, Barkhad Abdi, David Dastmalchian, Hiam Abbass, Edward James Olmos
Información suplementaria
Otros datos: Secuela de Blade Runner, de Ridley Scott
Imdb: Ficha en Imdb
Notas:
  1. Fecha de primer estreno. No tiene por qué coincidir con el estreno en salas comerciales o emisión en abierto; puede ser en premieres, festivales u otras formas de distribución reducida o exclusiva.

Denis Villeneuve (2017)

Blade Runner 2049 es la secuela de la mítica Blade Runner (Ridley Scott, 1982).

Las premisas:

El escenario planteado por la película combina la distopía original englobándola en lo que casi es un escenario apocalíptico. Se alude un gran apagón de varios días que acabó con los registros informáticos (narrado en el corto precuela Blade Runner: Black Out 2022) y un colapso ecológico que ha llevado a la creación de granjas de proteínas. Existen también grandes extensiones asoladas por una radiación cuyo origen no se explica y abandonadas, como la antigua Las Vegas.

En este escenario K (Ryan Gosling) es un replicante que trabaja como Blade Runner retirando modelos antiguos ya prohibidos. La película comienza con lo que parece una misión rutinaria: la retirada de un antiguo modelo militar que vive apartado en una granja de proteínas. Sin embargo, el descubrimiento de un cuerpo enterrado lo lleva a algo mucho más peligroso y oscuro relacionado con un caso cerrado en falso treinta años antes.

La película:

Se trata de una película espectacular en lo visual. No sólo por la alta calidad de los efectos visuales o el exquisito detallismo de los decorados, vestuarios o diseños de producción, sino por la búsqueda desde la fotografía de una estética extraña y perturbadora pero muy potente. Esto es evidente en una gran cantidad de planos, que enmarcan con líneas puras elementos casi barrocos. Fotografía, diseño de producción y dirección artística son unánimente reconocidos y se unen a una banda sonora actualizada pero que recuerda deliberadamente a la original de Vangelis para crear un producto de indudable calidad estética.

Sin embargo, el resto de aspectos de la película han recibido críticas menos unánimes, quizás con más detractores que abanderados. No obstante, sí que existen una serie de aspectos que han sido destacados:

Desarrollo tradicional:

El guión, en gran medida, se centra en el conflicto y evolución de K. El protagonista está instalado en su rutina como Blade Runner; pese a ser un trabajo desagradable y mal considerado, se muestra estable y capaz de encontrar resquicios de felicidad (en las felicitaciones de su superior, en su relación con Joi). Sin embargo sucede un acontecimiento inesperado, su investigación revela un secreto y se ve forzado a tomar un camino peligroso. En poco tiempo, va perdiendo todo aquello que tiene alguna importancia para él, hasta llevarle a cuestionar su propia identidad en una ruptura emocional que dara paso a un nuevo yo.

Por otra parte, el motor de la trama (la investigación de K) es sencilla y coherente: cada pista lleva a la siguiente, siguiendo una madeja cuyo hilo se va desenrrollando con fatalidad.

Los personajes:

Siendo K el héroe protagonista, en el sentido descrito por Campbell, gran parte de sus aspiraciones narrativas se centran en este personaje. Gosling interpreta a un replicante contenido, sumiso pese a su fuerza y a las vejaciones. El estilo de actuación de Gosling es, sin duda, adecuado y no muy alejado de sus películas anteriores. La mayoría del tiempo le vemos comportarse de manera controlada, aunque no fría. Si bien su expresión trata de mostrar cierto aplanamiento emocional, se pueden observar destellos mínimos de emoción cuando retira al primer replicante, cuando habla con su superior sobre su misión...

Gradualmente, la evolución de los acontecimientos le desbordan y pierde parte de ese control, un punto de ruptura que es especialmente significativo en el discurso narrativo. La ruptura emocional de K es una sublevación dentro del escenario establecido, un acto penado con la muerte. Encontramos aquí uno de los muchos paralelismos entre esta 2049 y la Blade Runner de 2019, establecido entre K y Roy Batti (replicantes, esclavos, sublevados...); pero también entre K y Deckard (blade runners, cínicos, contenidos, y finalmente liberados de la caja en la que han encerrado sus sentimientos...).

En oposición a K encontramos a Niander Wallace, el magnate que adquiere los restos de la Tyrell Corporation para continuar con la fabricación de nuevos nexus 8. Se trata de un personaje inquietante, con un discurso críptico que roza a veces lo caricaturesco y una mirada ciega. Muy alejado de la franqueza intelectual de Tyrell, Wallace parece más bien un creyente, un visionario, un loco. Curiosamente, aunque lo icónico del personaje podría haber sido una baza interesante, lo cierto es que introduce un elemento distractor en la película, una sobrecarga de motivos expresivos, más aún cuando ya existe un antagonista, sicario asesino, la replicante Luv.

El personaje que más se acerca a la especulación de la obra original es Joi. Ésta es un producto de software adquirido por K a modo de novia virtual. Se presenta ante el espectador sin introducción previa y son las acciones en la película las que lo definen. Así, en un principio se siente la fuerte tentación de humanizarlo, de suponer que se trata de una inteligencia artificial avanzada, con capacidad de autoconciencia y volición. Sin embargo, a medida que avanza la película, se ofrecen pistas que desvelan que Joi es un programa diseñado con dos objetivos fundamentales: satisfacer emocionalmente a su comprador y, eventualmente, hacerle aumentar el gasto. Joi cumple ambos cometidos magistralmente. El espectador quiere creer que Joi es una persona, al igual que lo quiere creer K. De manera indirecta, Fancher y Green, los guionistas, recuperan el dilema de la novela germinal de Dick: Si un ser artificial parece real, se comporta como tal a un nivel indistinguible para un humano, entonces, ¿esa imitación es, a todo efecto, lo mismo que el original? O en el caso concreto de Joi: si parece que te quiere, si parece que se preocupa por ti, entonces, ¿realmente te quiere, realmente se preocupa por ti? La respuesta es, evidentemente, no. Pero el debate de si esto es emocionalmente suficiente queda abierto.

Conclusión:

Una secuela controvertida, con muchos detractores, pero que también hace interesantes aportaciones al universo que se había apenas dejado entrever hasta el momento.

Villeneuve amplía y matiza lo sugerido por Ridley Scott, sin interferir con su obra, lo que es de agradecer. La historia de Deckar, Rachel y Batti se mantiene intacta, no se reinterpreta y, por lo tanto, no se traiciona. Sin embargo, el escenario alcanza un grado magistral de definición: donde antes sólo se podían intuir urbes oscuras y lluviosas, ahora tenemos un paisaje coherente de desiertos radiactivos, conurvaciones inhumanas, tormentas perpetuas, diques contra el mar, basureros interminables... Y nada de esto desdice la visión de aquellos los Angeles 2019 (a diferencia de aquel olvidable primer final firmado por Scott).

En cuanto a su temática, el guión reedita el tema que es el motto de la Tyrell: “Más humanos que los humanos”, con dos casos de estudio para aproximarse a lo que significa ser humano: el esclavizado K, que reclama su humanidad mediante el sacrificio desinteresado; y la vacía Joi, cuya apariencia puede hacer pensar que es más humana que el propio K y, desde luego, que ningún humano en la película.

En el lado negativo, un exceso de metraje, causado por escenas irrelevantes que pagan tributo a un objetivo externo a la obra y que debilitan el pacto de ficción.

Quizás haya que esperar al corte del director.

Premios:

La película no logró hacerse con ningún premio mayor, pero ha sido ampliamente reconocida por su potente aparato viaual, tanto en fotografía como en diseño de producción, dirección artística o efectos visuales.

Obtenidos:

  • 2017: Chicago Film Critics Association (2): mejor fotografía y dirección artística
  • 2017: Chicago Independent Film Critics Circle: mejor fotografía
  • 2017: Boston Online Film Critics Association: mejor fotografía
  • 2017: Austin Film Critics Association: mejor fotografía
  • 2017: Florida Film Critics Circle (4): mejor fotografía, dirección artística, banda sonora y efectos visuales
  • 2018: Oscar (2) a mejor fotografía y mejores efectos visuales
  • 2018: BAFTA (2) a mejor fotografía y mejores efectos visuales
  • 2018: American Society of Cinematographers, mejor fotografía
  • 2018: Gremio de Directores Artísticos: mejor diseño en película de fantasía
  • 2018: Broadcast Film Critics Association: mejor fotografía
  • 2018: Central Ohio Film Critics Association: mejor fotografía

Finalista:

  • 2018: Oscar (3) a mejor edición y mezcla de sonido, y mejro producción
  • 2018: BAFTA (5) a mejor producción, música, sonido, edición y maquillaje
  • 2018: Premio David Lean a mejor dirección
  • 2018: Premio Hugo a mejor representación dramática en formato largo
  • 2018: Premios Saturn (9) a mejor película, director, guión, actor, actor de reparto, actriz de reparto, producción, maquillaje y efectos especiales (pendiente de fallo)