Literatura: Apocalipsis de San Juan.

Basado en una idea original de Jehová.

Apocalipsis es el último libro de la saga que tuvo su inicio con Génesis y, sin duda, uno de los más admirables. Esta saga es, por sí misma, una magnífica obra literaria en la que una infinidad de pequeñas historias se suceden y entrecruzan para formar una historia mucho mayor que la suma de sus partes; y Apocalipsis es el colofón final, una obra brillante que narra de forma vívida el final del universo descrito en todas las anteriores.

El libro comienza con un pequeño prólogo y siete largas dedicatorias. Este principio, que a un lector actual se le puede hacer pesado, hay que entenderlo dentro del marco histórico en el que fue escrita la obra. Además, hay que tener en cuenta que cada uno de los grupos a los que se dedica la obra recibía el libro "personalizado", de forma que no tenía por qué leer las dedicatorias de los otros seis.

Tras estas dedicatorias el libro comienza por fin con una brillante puesta en escena. El narrador (que resultaría ser el autor, pues el libro está escrito en primera persona) describe cómo se abre una puerta en el cielo que él cruza en forma de espíritu para ver cosas futuras.

Situar la acción en un futuro incierto revelado de alguna forma misteriosa es una técnica que ha sido ya habitualmente utilizada en muchas obras, especialmente de Ciencia Ficción (quisiera señalar especialmente "La máquina del tiempo", de H. G. Wells), de modo que hoy en día resulta ingenua, pero en su tiempo, con un público dispuesto a escuchar, debió resultar impresionante.

Así, al narrador le son mostrados ya desde el principio los personajes principales de la obra reinando en tronos de jaspe sobre océanos de vidrio.

A lo largo de la narración podemos ver aparecer ángeles con espadas de fuego, grandes abismos infernales, mares y ríos convertidos en sangre... Todas estas imágenes, que resultan tan impactantes, recuerdan imágenes parecidas descritas ya en libros anteriores de la saga, como Sofonías o Daniel. No es extraño, pues estas obras han sido también inspiradas por Jehová.

De entre todas las imágenes quisiera hacer especial mención la que se describe en 12:7. En ella se desata una guerra entre el Dragón (Satanás) y Miguel, guerra en la que luchan todos los ángeles, tanto de uno como de otro bando y que concluye, como no podía ser menos, con la derrota de Satanás.

Esta imagen, resulta impactante aún hoy, en una época de efectos especiales cada vez más sofisticados, tal vez porque no entra a describir la batalla en sí y se limita a decir que ocurrió, de forma que cada lector le da forma con su propia imaginación sabiendo que debe ser terrible.

Yo, en concreto, imagino a Miguel sobre el fondo de un cielo oscurecido por el fuego y las llamas, con banderas hechas jirones agitándose tras él, y abatiendo con una larga lanza a Satanás, una figura oscura, hermosa y terrible que cae en un abismo insondable de lava mientras ángeles de ambos bando luchan y se hieren mutuamente.

Imágenes así debieron, sin duda, resultar terribles e impactantes a lectores más impresionables.

La historia cuenta, como ya se ha dicho, el final del universo descrito en las anteriores obras de la saga. Así, podemos ver de nuevo a personajes de libros anteriores, como Miguel o Jesús, que reaparece aquí de forma muy distinta como lo dejamos en su anterior aparición.

Resulta interesante hacer notar que el protagonista más importante de toda la saga es Jehová. Es chocante esta especie de cameo: Jehová inspira la obra (pero no la escribe) y, a su vez, la protagoniza.

En cierto modo, resulta frustrante que Jehová no escribiera personalmente la historia, dejando el trabajo en manos de terceros. Así se pierde su mensaje original, dando lugar a tantas interpretaciones contradictorias.

 

 

Carbunco.
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